Negocios, Ciencia de Datos y Causalidad
“Correlación no es causalidad” es una frase comúnmente repetida en el ámbito académico. Una versión extremadamente simplificada de esta especie de mantra científico implica que, para probar el efecto causal de una determinada intervención (tratamiento) en una variable definida (resultado), debemos estar seguros de aislar el efecto de todos y cada uno de los factores que pudieran estar afectando al resultado (aparte del tratamiento), además de descartar también una relación de causalidad reversa (es decir, que sea el resultado el que esté influyendo en el tratamiento, y no al revés). Probar de manera contundente todos estos supuestos para determinar una relación de causa y efecto suena difícil, y efectivamente lo es, especialmente en ciertos contextos. En determinadas ciencias como la física, química o biología, la medición de un efecto causal no implica un esfuerzo extraordinario. Bastará con realizar un experimento bajo condiciones controladas (por ejemplo, en un la...